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Constelando en Clave de Bach

art. Nº 2

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Escuela Bach

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Del libro Constelando en Clave de Bach, de Diana Rosenberg

 

CAPÍTULO XI

 

La lectura del terapeuta floral.

El concepto de enfermedad para la teoría de las constelaciones.

La enfermedad es cualquier cosa menos un asunto individual/ Stephan Hausner /2005 / Argentina.

Para Edward Bach, la enfermedad debe ser bienvenida, porque ella, con su idiosincrasia, contiene un detallado plan para la sanación y elevación del alma. Las enfermedades y sus síntomas se derriten como la nieve al sol cuando cultivamos en positivo las virtudes, y no cuando combatimos los defectos. Las enfermedades tienen algo para enseñarnos –toda sanación es autosanación–, la enfermedad no es una enemiga –la enfermedad no llega de afuera como algo malo–, a la enfermedad no se la debe erradicar a toda costa. -a -Nos pertenecen. -b -Son importantes para el sistema, dice Hausner. La enfermedad describe el fundamento que necesita el trasfondo. De Familia, Religión y País.

Casos. La falta de acceso a la madre -taller de adicciones. -Constelando las adicciones. Descripción del hacer del terapeuta floral.

 

Bert contó en una oportunidad que consteló a una clienta que le dijo que tenía once enfermedades, para la cual formó un círculo con once representantes, que estaban a su alrededor, comportándose cada quien como una persona del sistema de la clienta y ella las reconoció. Se podía ver entre ellos a una pareja que representaba a los padres y a un hermanito que perdió la vida siendo muy pequeño. Para ser capaz de lidiar con una constelación así, debemos abrirnos a un novedoso enfoque en psicoterapia, fenomenológico y sistémico, que nos muestra que en toda enfermedad existe un mensaje de amor e intentos de llegar a un equilibrio en la familia.

Al hacer la constelación familiar se genera un movimiento sanador, que al develar la dinámica oculta, hace que la felicidad secreta de la enfermedad pierda su sentido, encauzándolo hacia la vida y la salud. Se puede llegar a esto comenzando por colocar frente al cliente o a su representante, al síntoma o a los órganos enfermos.

Al decir de Stephan Hausner, este método terapéutico es complementario de la intervención médica; lo que trabaja es otra realidad que emerge a la luz. En la familia enfermamos, no porque sus integrantes sean malos, sino porque en las familias actúan destinos que implican, influyen y afectan a todos sus miembros. El amor en la familia, tanto enferma como sana.

También ahí, donde nosotros nos desviamos de un orden, orden del amor, nos vuelve o nos guía de regreso una enfermedad, teniendo un sentido que nuestra mente no entiende, pero que el alma necesita. Sanamos en familia porque una vez que descubrimos el mismo amor que llevó a la enfermedad, éste se une al conocimiento para buscar otra solución.

Los dolores de cabeza expresan amor contenido, y dejarlo fluir hacia donde tiene que ir, es camino de solución. –Rock Water– abandona la clausura interior y el autodominio y se entrega al fluir del amor.

Los dolores de espalda están evitando una inclinación profunda ante alguien o algo en la familia. Esta inclinación significa honrar a alguien y es un movimiento físico, que unido con una inclinación interior, es muy liberador. –Willow– encuentra liberación y deja el papel de víctima, reconciliándose con el otro.

En el caso de enfermos de asma, el trabajo mostró que no pueden darse como niños. El paciente Water Violet se cierra al amor de sus padres. Dejando espacio al amor hacia la mamá o el papá, pueden exhalar, y todo peso queda atrás.

En la depresión crónica, si se logra integrar al progenitor excluido, el nivel emocional básico se eleva. –Gorse puede recuperar la esperanza y abandonar la resistencia a salir de la oscuridad que se le había hecho crónica, integrando al progenitor excluido, integrando también el dolor que esto pueda significarle.

 

No hay una constelación igual a la otra, por lo que no se puede generalizar. Sin embargo, todas tienen algo en común que Stephan Hausner definió muy poéticamente así:

“Entero, sano en su totalidad, solamente se puede sentir uno que ha tomado en su corazón a todos a quienes pertenece. Que puede mirar a cada uno a quien pertenece a los ojos y puede decir ‘lo tomo de ti, también a ese precio, y me lo guardo como algo especial’. Y quien ha tomado de esta manera y está en sintonía con lo que ha recibido, con lo fácil y con lo difícil, y quien está en sintonía con aquello que no ha podido recibir, tiene todo lo que necesita. Nadie puede pasar de largo de los padres, y sea cual fuere el precio, solamente los puede tomar como son y con todo lo que les pertenece. Y a quien no le es demasiado alto el precio, puede apoyarse en sus padres, puede dejarse penetrar por sus fuerzas, quizás también, aunque no los conozca”.

 

Diana Rosenberg

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