|
Artículos - Notas - Lecturas propuestas en clase |
|
||
|
parte 1 parte 2 |
||
|
Escuela Bach Pasaje Santa Rosa 5174 TE: (54-11) 4832-0786 Buenos Aires, Argentina |
||
|
Constelar la Pareja La Historieta en palabras (segunda parte) En el primer vistazo cada uno sabe lo que puede esperar, pero se comporta como si no lo creyera y esperara otra cosa. Este tipo de expectativas solo tienden a mostrar que ninguna de las partes, estigmatizadas con desprecio, es ajena a la escalada y que el victimismo, no sirve para encontrar una solución. Las mujeres, curiosamente, a veces se sienten superiores a los hombres, aunque esto no coincide con la verdad política y social. Pero, el poder de dar vida, el poder de la crianza, el poder de convertirse en equilibradora de las tensiones emocionales de la pareja y de los hijos, puede darle una superioridad, volcar la balanza hacia el desequilibrio y generar violencia. Hellinger ha dicho a este respecto que por tener las mujeres este rol casi idiosincrásico, que las hace superiores, la única posibilidad de equilibrio, es que se le dé la superioridad al hombre. También ha dicho, que lo dice como una mera hipótesis, en un momento que alguien puede aprovecharlo y que no espera que nadie lo repita. Es una realidad, que el poder económico y social ha sido buscado por el hombre y que el poder afectivo ha seguido estando en manos de las mujeres. Actualmente ambas cosas están cambiando Ni las mujeres dependen del poder de los hombres. Ni los hombres siguen dependiendo del poder afectivo de las mujeres. Quizás sea este el sentido que tengan las frases: "No respetás a los hombres" y "No respetás a las mujeres". No alcanza simplemente con colgar en la pared la foto del maltratador o del asesino, como proponen las posiciones orientales. Ni con hacer que el asesino ponga el retrato de la víctima. El mundo no está dividido entre buenos y malos. Hacerlo solo perpetúa los conflictos. Hay dos tipos de perdón. El que asume el daño y el que me permite sentirme superior. El segundo está al servicio de la desigualdad La biología y el destino deben someterse a nuevas miradas, donde prime lo reconciliatorio. Si esta lectura tiene una base, quizás habrá que esperar para ver sus frutos, en la clínica de las parejas. Hay varios interrogantes que son muy interesantes ¿La procreación corresponde al ámbito de la mujer, como fruto de su sexualidad libre? ¿Cuál es el papel del hombre? Al hablar de esto estamos hablando también, de la fidelidad. ¿Es más fiel el hombre que la mujer o al contrario?¿La idea de pareja, va acompañada necesariamente con al idea de fidelidad? ¿Hay infidelidades que equilibran la pareja y permiten la estabilidad de ésta? Lo cierto es que la infidelidad del otro hiere. Hiere siempre. Freud ha dicho, que los animales sienten envidia, cuando ven a otro comiendo o copulando y que los celos, son sentimientos de nuestro mamífero interior. Se puede pensar que en las sociedades donde no se elige a la pareja, no hay lugar para el ego y no hay expectativa de fidelidad. Ha habido sociedades en las que el matrimonio, era el sostén y la garantía, de que un sistema perduraría y no tenía nada que ver con el amor. En el libro mayor de cada sociedad, están escritas estas respuestas; luego su incumplimiento genera sufrimiento. Todo tiene un crédito y un débito. Y las cuentas de los padres, generan luchas en las que los dos pierden. Cuanto más encarnizadas, más demuestran que son reflejo de asuntos pendientes de los cónyuges. Raramente en la pareja se encuentran un hombre y una mujer. Lo que habitualmente se da, es un hombre que hace de padre o una mujer que hace de madre. Parece difícil lograr el encuentro real hombre- mujer. Hellinger, ha dicho, que la mejor pareja posible se da, por lo tanto cuando se encuentra el hijo de su padre con la hija de su madre. Esto quizá solo quiere decir, que se ha evitado la otra formula. Que la mujer se nutre de las mujeres de las generaciones anteriores. Y también el hombre hace lo propio. Pero estas formulas, son muy poco frecuente. El hombre que se coloca al lado de su padre se lleva bien con su suegro y mal con su suegra. La mujer que se lleva bien con su madre se lleva bien con su suegra. El hijo de la madre, muchas veces se lleva bien con su suegra y mal con su suegro. Y la hija del padre, se lleva bien con su suegro y mal con su suegra. Cuando la mujer sigue al hombre a su país con su familia idioma y raíces, él la sirve. En cuanto a las relaciones anteriores, de las cuales a veces hay hijos, lo mejor es integrarlas y darles un buen lugar en los hechos y en el corazón. Nadie puede construir sobre los escombros. Tampoco en el vacío. Es bueno despedir a las parejas que fueron, con el máximo cariño y respetar las necesidades de aquellos hijos. Pero a veces los que nos dejaron el lugar, nos asustan. Las separaciones son muy lentas, por eso cuando entramos en relación con alguien que se acaba de separar, o que se enreda sin concluirlo, hay que aceptar que hay un tiempo en el cual la otra persona aún es más importante que uno y amar a esa persona, ya que amar a alguien significa amar a su pasado. Según Nicolás Abraham y Tarok, los traumatismos -que se refieren siempre, a asuntos de muerte y de sexo- , hacen nacer fantasmas, que acompañan a los pospuestos. Así los hijos anteriores o posteriores del otro o la otra, a veces resultan temibles. El terapeuta debe ordenar la familia por su orden de llegada y darle mayor prioridad a la antigüedad y mayor vigencia a la actualidad. Cuando configuramos una pareja y a sus hijos, enseguida vemos las identificaciones y expiaciones que impiden el bienestar de la pareja. Con oficio, podemos ayudar a que lo oculto se haga visible en las constelaciones Hay algo en el estilo de un constelador y sus actitudes que tienen que ver con lo creativo, lo cómico, el sentido común, y la compasión, que puntúan sus apodícticas afirmaciones y su modo casi de mago de desplazarse en el escenario de una constelación. Su capacidad de observar casi infantil y sin prejuicios es fiel al vacío conceptual, que permite ver. Esa indiferencia creativa, sin intención, que casi al modo de un sacerdote, de un chamán o de un sabio con la cabeza apenas ladeada, lo mueve haciendo sintaxis difíciles y buscando una teoría para su ciencia, caracteriza al constelador. Imposible pensar que carece de hipótesis debido a la contundente penetración de sus frases aleatorias. Aleatoria en esos momentos que se gestan al modo de "estar completamente ahí". Una tendencia a relativizar y suavizar la realidad siguiéndola a pié juntillas terminan por hacer al constelador cómico en sus sutilezas. Sus trajes de operetas y sus monigotes absurdos frente a la gravedad de los asuntos, al servicio de hacer saber que está abriendo muchos juegos. Los chistes, los absurdos para abrir brechas en las rigideces perceptivas - abiertos al comienzo de cada constelación, se van cerrando todos hacia el final, de la concreción de un ejercicio. Acentuando lo obvio para hacer discurrir las gestalts y hacer sentir incomodidad, dejamos transcurrir estas constelaciones recogidas en papel y vueltas a poner en danza por su ilustración. El amor y el desamor se ven en la historieta en una urdiembre flexible a la que se añaden opciones en la ficción. En el terreno de la ficción sostenida, las constelaciones muestran que es posible separar el conflicto y aún cuando él permanezca, hacer brillar una solución. Mas allá de lo transferencial genuino y de las heridas, algo se abrirá paso para que haya cierto progreso, al amparo de una inmensa compasión y humanidad. Un doble repertorio de resonancias y sentimientos mirando al niño en el paciente y llamando al adulto, con mucha tolerancia. La terapia sostiene, denuncia, con una actitud de infante en un escenario interpersonal, en el que, sí es cierto, que el temple del terapeuta, su veracidad y su castidad son el requisito para su congruencia.
Diana Rosenberg Buenos Aires, Diciembre 2005 |
||
|
<<< primera parte | Indice | Indice de artículos |
||
|
Para más
información: Pasaje Santa Rosa 5174, Palermo Viejo, CP 1414 TE: (54-11) 4832-0786
escuelabach@gmail.com
info@escuelabach.com.ar |